Guardián de la Sublime Puerta, en el exilio. He perdido más revoluciones que Aureliano Buendía. Pero tiene que llover a cántaros. Soy tan estoico que temo que me llame el Barça para correr por la banda izquierda.
Guardián de la Sublime Puerta, en el exilio. He perdido más revoluciones que Aureliano Buendía. Pero tiene que llover a cántaros. Soy tan estoico que temo que me llame el Barça para correr por la banda izquierda.